viernes, 16 de enero de 2015

Los hilos del destino.


¿Es posible para un hombre alterar su destino? …Pues según yo lo veo, intentarlo es precisamente su destino.






miércoles, 31 de diciembre de 2014

Mirándote con el ALMA*

No quería que se me pasara el año sin escribir estas líneas. La verdad, tenía pensado escribirlas el mismo día en que terminara de leer la croquera.  Pero ya ves, el tiempo se hace más escaso cada vez, y además, para serte sincero, ya casi no tenía ganas (¿recuerdas aquel tiempo mágico, en que trabajaba como 16 horas diarias, y aun quedaba tiempo para caminar, dibujar,  escribir y meterme en tetes?... no sé cómo lo hacía, tal vez lo soñé).
La he leído. Completa.
No fue lo único que leí. Revisé el antiguo Fotolog; como ves, volví a escribir en este blog-antena; revisé antiguas “cartas” (papeles que tal vez ni recuerdes); revisé (y esto más de casualidad que de otra cosa), antiguos correos electrónicos.
Así como los radiotelescopios que envían señales al oscuro inmenso del universo, para formarse una idea “por rebote” de qué es, así también, a estas alturas, quería formarme una idea “por rebote” de qué sucedió, de quién eres, de qué querías. Qué demonios pretendías.
Pero así como los radiotelescopios no nos hablan del universo que es, sino del que era, así también yo he estado formándome la idea de quién fuiste.
En ambos casos viendo destellos de cosas que tal vez ya ni siquiera existan.





* A.L.M.A.: Atacama Large Millimeter/submillimeter Array

domingo, 7 de diciembre de 2014

Tu voz, después de siete años.


He terminado todo, he cerrado el paréntesis que marcó la época más oscura de mi vida.
Sólo falta una última cosa, casi sin importancia, sólo queda un plazo, sólo resta que vayan cayendo algunos días, como gotas que se filtran de una cisterna rota hasta vaciarla completamente. Este plazo me tiene sin cuidado.
Mientras eso ocurre, he desenterrado tus cartas, esas que jamás leí. Ahí estaban, donde las dejé, anilladas en papel croquis, con adornos y monitos, esperándome a que las leyera, siendo más fieles que muchas personas que conozco. Desde luego, más fieles que tú misma.  
Te confieso que tengo miedo de saber qué dicen; “tengo miedo de ti” diría en otro tiempo.



…Hoy me he sentado bajo la sombra de un árbol, he preparado el corazón, y he comenzado esa lectura pendiente.

sábado, 8 de junio de 2013

Pastillas para soñar


- Tú ves al café y a tus relaciones de la misma manera: si se te enfría, simplemente vas por otro.
- Ahora yo te digo mira quien habla
- Volviendo al tema: Entonces, si la felicidad no existe allá afuera, sino que es un estado de nosotros mismos, alentado por nuestro instinto y sazonado con drogas cerebrales, y que dice relación directa con como interpretamos la realidad más que con la realidad misma… ¿Qué esperan las farmacéuticas que no lanzan al mercado la pastilla de la felicidad de una vez por todas?  Muchos preferirán andar como zombies, a vivir de verdad.
En estos dilemas, si fueran reales y no aparentes, entre la felicidad así entendida y la conciencia, me quedo con la conciencia; entre la felicidad y la acción, me quedo con la acción; entre la felicidad y el amor, me quedo con el amor; entre la felicidad y la curiosidad, mil veces me quedo con la curiosidad.  
...Y si hubiera una pastilla que me hiciera inmensamente feliz, y otra que me hiciera medianamente inteligente, me tragaría sin dudarlo la segunda.



jueves, 30 de mayo de 2013

El café se enfrió...



- ¿Qué es eso de Schopenhauer, Dostoievski, y noséquiénmás? Eres uno más de esos fanfarrones  que se tatúan en la frente los títulos de los libros que leen. Fanfarrón, idiota y disfuncional…
- Apuesto que tus tatuajes van por el lado de Coelho , Napoleón Hill, y Pilar Sordo.
- ¡Sabelotodo!
- Mira quién habla.
- ...Cuando el café se enfría, ya no sabe bien...



domingo, 12 de mayo de 2013

5-HTTLPR



-No puedes culparme por buscar la felicidad. Necesitaba a un hombre más civilizado, menos bestia que tú… -le dijo ella, clavándole esos fríos ojazos suyos.
- ¿Es que hay algo objetivo llamado felicidad?   Yo creo que Schopenhauer  se anotó un punto: la palabra felicidad es un mero eufemismo… -interrumpió él, sin mirarla, con los ojos puestos en el horizonte.
Hubo un silencio en que ella lo quedó mirando con un dejo de decepción e incredulidad.
- A veces olvido por qué nos separamos. Pero tú eres un permanente post it que me lo recuerda: contigo no se puede ser feliz –replicó ella, comenzando a revolver nerviosamente el café.
- No me puedes culpar a mí, no hay nada allá afuera que se pueda llamar felicidad. La felicidad no es más que un cóctel de químicos cerebrales que nos hacen sentir menos desgraciados –le dijo, mirándola esta vez a los ojos.
- Como sea. Tu infelicidad es un crimen de la peor especie, tu poco apego a la felicidad es peor que una venérea.
- Esa es una acusación injusta –interrupió él-,  es como si me culparas por tener resistencia a la insulina o intolerancia a la lactosa. Hay algunos que traen mejor dotación de drogas fabricadas en el alambique cerebral… Si hay alguien culpable, esos son los genes. Hay personas predispuestas a la felicidad y otras no. Punto.
- Pero pareciera que tú te regocijas en la infelicidad… En cambio, todas las personas normales, por desgraciadas que sean, buscan ser felices… -reprochó ella.
- Bueno, la tendencia a buscar la felicidad es un instinto: venimos con eso de fábrica, como parte del “service pack” de preservación de la especie. Venimos con herramientas genéticas para ser felices, porque siendo felices pensamos que la vida vale la pena, nos preservamos y tendemos a procrear. 
Eso es lo que hay detrás de eso llamado felicidad: Instinto y predisposición química. No hay nada más –apuntó él con energía.
Hubo un corto silencio. Entonces él agregó:
- …Las personas “depresivo-suicidas”, entonces, en el fondo, hemos vencido un instinto, y una narcoadicción.   Se podría incluso decir que eso nos hace más civilizados; ergo, los suicidas somos, desde esta perspectiva, más humanos y menos bestia…
Hubo un silencio, y ante el estupor de ella, él remató diciendo:
- Entonces, ¿volvemos o no? – mientras llevaba la taza de café a la boca.

domingo, 28 de abril de 2013

"Si soy lo que tengo y lo que tengo lo pierdo, entonces ¿Quién soy yo?" (Erich Fromm)




La felicidad cuesta menos.
¿Será cierto que la felicidad se puede comprar en cómodas cuotas mensuales?
A mí me repulsa un poco que el mensaje publicitario sea algo como: las personas que tienen bienes son felices >  Las personas felices, son, entonces, quienes tienen poder adquisitivo para comprar dichos bienes > Las personas con poder adquisitivo son las pudientes o de segmentos altos > luego, la felicidad está reservada a los ricos > pero gracias a ABC Din, una persona sin ser de segmentos altos, tiene poder adquisitivo (vía crédito) > luego, gracias a ABC Din esa persona de segmentos bajos podrá tener bienes o, lo que es lo mismo, será feliz.  Entonces, la puerta de la felicidad se abre con el plástico de la tarjeta.
Yo aún reflexiono acerca de eso llamado felicidad. Pero si de algo estoy seguro, es que la felicidad no es comprar/consumir/tener.